lunes, 15 de enero de 2018

21 DE ENERO: III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)


“Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios.

Convertíos y creed en el Evangelio”

21 DE ENERO

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura: Jonás 3,1-5.10

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida.

Salmo 24

Señor, enséñame tus caminos.

Segunda Lectura: 1 Corintios 7,29-31

La representación de este mundo se termina.

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,14-20

“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el evangelio”. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago, Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zabedeo en su barca con los jornaleros y se fueron con él”.

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.”

REFLEXIÓN

            La Palabra fue silencio durante años. En Palestina se oía más la voz poderosa de Juan, el profeta que venía del desierto. Pero la suerte de los profetas es arriesgada. Y Juan fue arrestado por Herodes.

         Es entonces cuando Jesús sintió la urgencia de continuar la predicación de Juan. Y marchó a galilea. Desde esta insignificante región, el atril del mundo, la Palabra empezó a dar buenas noticias. Y llegan hasta nosotros. ¿No las has escuchado en tu corazón?

            Empezó a hablar con palabras que tienen eco profético, especialmente el del Bautista:

•          Se ha cumplido el plazo.

•          Está cerca el Reino de Dios.

•          Convertíos y creed en la Buena Noticia.

El plazo:

            Jonás hablaba de cuarenta días. La intención del profeta era de amenaza, Juan hablaba de la cercanía del Mesías. Su intención era de penitencia y preparación.

            Jesús habla del plazo cumplido para el tiempo de la gracia. Más tarde diría: El Plazo es ¡ya!, el Plazo es ¡Hoy!

Está cerca el Reino de Dios:

            Enseguida diría: “El Reino de Dios está entre vosotros” (Lc 17,21).

            El Reino de Dios es el núcleo de toda la predicación de Jesús. Los reinos de la tierra son tiránicos, pero el Reino de Dios es salvador y liberador.

            Si Dios reina, todo será nuevo. Ya no habrá injusticia ni miserias. Dios lo llenará todo de luz y de alegría. Y Dios estará con nosotros. ¿Qué podremos temer?

Convertíos y creed en la Buena Noticia:

            La conversión no es cosa de hacer penitencias, sino de creer la Buena Noticia. Convertirse es creer, abrirse a Dios, ponerse en sus manos. Creed que Dios está cerca, que Dios está aquí.

            Convertíos de la codicia a la confianza en Dios.

            Convertíos de la soberbia a la humildad.

            Convertíos de los egoísmos a la vida fraternal, como hijos de Dios.

ENTRA EN TU INTERIOR

IR DETRÁS DE JESÚS

Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios». Según Marcos, no enseña propiamente una doctrina para que sus discípulos la aprendan y difundan correctamente. Jesús anuncia un acontecimiento que está ya ocurriendo. Él lo está ya viviendo y quiere compartir su experiencia con todos.

Marcos resume así su mensaje: «Se ha cumplido el plazo»: ya no hay que mirar hacia atrás. «Está cerca el reino de Dios»: pues quiere construir un mundo más humano. «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.

Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser cristiano no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?

Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.

Éste podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.

José Antonio Pagola

ORA EN TU INTERIOR

            Padre de la misericordia, abre tu corazón a nuestras necesidades. Te decimos.: Tú eres nuestro Padre.

•          Que no falten testigos y profetas de la Palabra de Dios.

•          Que en todos los niveles, eclesiales y sociales, se promueva la conciencia del cambio, convirtiéndonos de la corrupción, el inmovilismo y los apegos a una vida según Dios.

•          Para que se desarrolle entre los cristianos el movimiento ecuménico, dando pasos hacia la unidad.

•          Por todos nosotros, para que seamos capaces de convertirnos de nuestros prejuicios y resentimientos y progresemos en la unidad, empezando por nuestras familias y comunidades.

ORACIÓN

            Señor, hoy quiero darte gracias de corazón por tu constante perdón de mis continuos pecados de palabra y de obra. Que tu Espíritu me guíe por el camino de la vida y yo me deje guiar, hasta que mi corazón y mi vida sean reflejo de la tuya. Dando la espalda a los espíritus inmundos que me llevan a la muerte, quiero con toda mi alma que mi vida se mueva según los impulsos de tu Espíritu.

Expliquemos el Evangelio a los niños.

Imágenes de Paxi Velasco (FANO)

           

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sábado, 13 de enero de 2018

14 DE ENERO: II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO B


“Estaba Juan con dos de sus discípulos y fijándose en Jesús que pasaba, dice: 

“Este es el Cordero de Dios”

14 DE ENERO

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura: 1 Samuel 3,3-10.19

Habla, Señor, que tu siervo escucha.

Salmo 39

Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Segunda Lectura: 1 Corintios 6,13-15.17-20

Vuestros cuerpos son miembros de Cristo.

EVANGELIO DEL DÍA

Juan 1,35-42

“Estaba Juan con dos de sus discípulos y fijándose en Jesús que pasaba, dice: “Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó:”¿Qué buscáis?”. Ellos le contestaron: “Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?”. Él les dijo: “Venid y lo veréis”. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: “Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)”. Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que significa Pedro)”.

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Al día siguiente, estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos
y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el Cordero de Dios".
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús.
El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: "Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?".
"Vengan y lo verán", les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro.
Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", que traducido significa Pedro.”

REFLEXIÓN

            La respuesta vocacional a Dios que nos llama personalmente por nuestro nombre propio centra la primera lectura de hoy con el sencillo relato de la llamada del profeta Samuel, así como el evangelio que, a su vez, refiere la vocación de los primeros discípulos de Jesús de Nazaret.

            El evangelio de hoy pertenece a una composición textual más amplia cuyo denominador común es el testimonio de Juan el Bautista sobre Jesús. El evangelio agrupa literariamente, en tres días consecutivos, acontecimientos que tuvieron lugar más espaciadamente en tiempo y lugar, como vemos en los sinópticos.

            La narración de hoy se abre con el testimonio que el Bautista da sobre Jesús delante de dos de sus discípulos, Andrés y Juan, que siguen a Cristo a quien su maestro llama “Cordero de Dios, imagen y testimonio acordes con el Siervo de Yahvé que describe Isaías. Andrés, a su vez, atrae a su hermano Simón hacia Jesús, que le cambia el nombre de Simón por el de Cefas: “Piedra”.

            Este es el tercer testimonio de Juan sobre Cristo, anota el autor del cuarto evangelio. Han precedido los que dio ante los enviados del templo de Jerusalén y ante todo el pueblo mientras bautizaba en el Jordán. En el texto de hoy se conjugan los verbos de toda vocación cristiana, que es llamada de Dios a la fe y a su amistad: buscar, encontrar, ver, seguir y permanecer en el Señor.

Somos hijos de Dios, y hoy se nos muestra  las consecuencias vitales de tal filiación: “Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque el germen de Dios permanece en él”. Los hijos de Dios se reconocen por la justicia, es decir, en el lenguaje bíblico: por la rectitud y fidelidad, así como por el amor a los hermanos. Exactamente como Jesús.

El evangelio nos muestra la gozosa experiencia que viven los primeros discípulos del Señor y cómo la comunican a los demás: “Hemos encontrado al Mesías, dice Andrés a su hermano Simón Pedro.  Igualmente, el cristiano de hoy ha de ser mensajero de una noticia similar para sus hermanos los hombres.

Ser cristiano hoy es ser testigo entre los hombres, nuestros hermanos, de en Jesucristo resucitado, salvador del mundo. Como testigos, hemos de mostrar en nuestra vida de bautizados, de creyentes y de redimidos que Jesús ha vencido el pecado en nuestra propia vida.

ENTRA EN TU INTERIOR

APRENDER A VIVIR

El evangelista Juan ha puesto un interés especial en indicar a sus lectores cómo se inició el pequeño grupo de seguidores de Jesús. Todo parece casual. El Bautista se fija en Jesús que pasaba por allí y les dice a los discípulos que lo acompañan: «Éste es el Cordero de Dios».

Probablemente, los discípulos no le han entendido gran cosa, pero comienzan a «seguir a Jesús». Durante un tiempo, caminan en silencio. No ha habido todavía un verdadero contacto con él. Están siguiendo a un desconocido y no saben exactamente por qué ni para qué.

Jesús rompe el silencio con una pregunta: «¿Qué buscáis?» ¿Qué esperáis de mí? ¿Queréis orientar vuestra vida en la dirección que llevo yo? Son cosas que es necesario aclarar bien. Los discípulos le dicen: «Maestro, ¿dónde vives?» ¿Cuál es el secreto de tu vida? ¿Qué es vivir para ti? Al parecer, no buscan conocer nuevas doctrinas. Quieren aprender de Jesús un modo diferente de vivir. Quieren vivir como él.


Jesús les responde directamente: «Venid y lo veréis». Haced vosotros mismos la experiencia. No busquéis información de fuera. Venid a vivir conmigo y descubriréis cómo vivo yo, desde dónde oriento mi vida, a quiénes me dedico, por qué vivo así.

Este es el paso decisivo que necesitamos dar hoy para inaugurar una fase nueva en la historia del cristianismo. Millones de personas se dicen cristianas, pero no han experimentado un verdadero contacto con Jesús. No saben cómo vivió, ignoran su proyecto. No aprenden nada especial de él.

Mientras tanto, en nuestras Iglesias no tenemos capacidad para engendrar nuevos creyentes. Nuestra palabra ya no resulta atractiva ni creíble. Al parecer, el cristianismo, tal como nosotros lo entendemos y vivimos, interesa cada vez menos. Si alguien se nos acercara a preguntarnos «dónde vivís» «qué hay de interesante en vuestras vidas», ¿cómo responderíamos?

Es urgente que los cristianos se reúnan en pequeños grupos para aprender a vivir al estilo de Jesús escuchando juntos el evangelio. Él es más atractivo y creíble que todos nosotros. Puede engendrar nuevos seguidores, pues enseña a vivir de manera diferente e interesante.

José Antonio Pagola

ORA EN TU INTERIOR

¡Dichoso el cristiano que no se cansa de mirar a Jesucristo! Quedará fascinado. Y, pase lo que pase, siempre volverá a su primer amor, pues la mirada de Cristo es la mirada infinitamente amorosa de Dios al hombre, a todo hombre. Quiero recordar hoy, Señor, el último diálogo de Pedro con Jesús, después de aquella noche imposible en que el discípulo creyó que podría volver a sus redes: -“Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” –“¡Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo!”. Cuando se ha nacido de Dios, no se puede decir más que eso. El que ha nacido de Dios está embarcado en el amor. Yo quiero nacer de ti, Señor, quiero nacer de tu amor, de tu misericordia, de tu perdón y de tu gracia.

ORACIÓN

Señor, Jesús, Hijo amado del Padre, tú me ofreces tu vida como un tesoro inestimable.

         Hazme sentir el arrebato del verdadero discípulo; haz que lo deje todo, lleno de gozo, para seguirte a ti siempre.

Tú eres la luz, Señor, Jesús, y quien te recibe tendrá la luz de la vida y descubrirá los caminos de la vida verdadera.

Explicar el Evangelio a los niños.

Imágenes de Paxi Velasco (FANO)


 
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lunes, 1 de enero de 2018

7 Y 8 DE ENERO: EPIFANÍA Y FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR..


“Abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.”

7 DE ENERO

En la mayoría de países 6 de Enero

EPIFANÍA DEL SEÑOR

Primera Lectura: Isaías 60,1-6

La gloria del Señor alborea sobre ti.

Salmo 71

Que te adoren, Señor, todos los pueblos.

Segunda Lectura: Efesios 3,2-3.5-6

También los paganos participan de la misma herencia que nosotros.

EVANGELIO DEL DÍA

Mateo 2,1-12

“Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
-“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
-“En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
-“Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo”
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.”

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del pueblo de Dios.

“Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.”

REFLEXIÓN

La fiesta de la Epifanía es la primera que empezó a celebrarse, después de la Pascua. Una fiesta que conserva toda su fuerza, especialmente en la Iglesia Oriental. Es más que la Navidad. Es la manifestación de Dios en el nacimiento, en la estrella a los Magos, en el bautismo y en las bodas de Caná, los primeros signos de la presencia de Dios entre nosotros.

            Los evangelios de la infancia, tanto en Mateo como en Lucas, tienen claras aperturas a la universalidad. Lucas las pone en labios de Simeón: Cristo es “salvación para todas las naciones, luz para todas las gentes”. Mateo lo plasma en el relato de la estrella –aparece en el lejano Oriente- y los Magos la siguen.

            Dios es para todos. El cielo, a la altura en que se fijan las estrellas, todavía no es propiedad de nadie. Todos puede ver la estrella y nadie puede apropiársela. Todos pueden gozar con la luz de la estrella, sin que nadie le estorbe. Todos pueden levantar sus ojos y sus pensamientos a la luz de la estrella, sin que nadie lo prohíba. Todos pueden embriagarse de belleza, llenarse de esperanza y encenderse en amor a la luz de la estrella, sin tener que pagar por ello.

            Nos viene bien esta fiesta con aires ecuménicos y con colores brillantes. A pesar de que el mundo se nos ha abierto en todos los sentidos, a pesar de que aún los pueblos más lejanos hoy, en cierto sentido, están cerca, a pesar de que las Iglesias y religiones han progresado en comprensión y apertura, seguimos moviéndonos en un mundo pequeño. Nuestro corazón sigue siendo pequeño, muy pequeño.

            Hoy, día de la Epifanía, de la manifestación amorosa de Dios a todas las gentes, le pedimos al Niño dinamismo ensanchador, la gracia de abrirnos a los límites del mundo.

ENTRA EN TU INTERIOR

"RELATO DESCONCERTANTE

Ante Jesús se pueden adoptar actitudes muy diferentes. El relato de los magos nos habla de la reacción de tres grupos de personas. Unos paganos que lo buscan, guiados por la pequeña luz de una estrella. Los representantes de la religión del Templo, que permanecen indiferentes. El poderoso rey Herodes que solo ve en él un peligro.

Los magos no pertenecen al pueblo elegido. No conocen al Dios vivo de Israel. Nada sabemos de su religión ni de su pueblo de origen. Solo que viven atentos al misterio que se encierra en el cosmos. Su corazón busca verdad.

En algún momento creen ver una pequeña luz que apunta hacia un Salvador. Necesitan saber quién es y dónde está. Rápidamente se ponen en camino. No conocen el itinerario preciso que han de seguir, pero en su interior arde la esperanza de encontrar una Luz para el mundo.

Su llegada a la ciudad santa de Jerusalén provoca el sobresalto general. Convocado por Herodes, se reúne el gran Consejo de "los sumos sacerdotes y los escribas del pueblo". Su actuación es decepcionante. Son los guardianes de la verdadera religión, pero no buscan la verdad. Representan al Dios del Templo, pero viven sordos a su llamada.

Su seguridad religiosa los ciega. Conocen dónde ha de nacer el Mesías, pero ninguno de ellos se acercará a Belén. Se dedican a dar culto a Dios, pero no sospechan que su misterio es más grande que todas las religiones, y tiene sus caminos para encontrarse con todos sus hijos e hijas. Nunca reconocerán a Jesús.

El rey Herodes, poderoso y brutal, solo ve en Jesús una amenaza para su poder y su crueldad. Hará todo lo posible para eliminarlo. Desde el poder opresor solo se puede "crucificar" a quien trae liberación.

Mientras tanto, los magos prosiguen su búsqueda. No caen de rodillas ante Herodes: no encuentran en él nada digno de adoración. No entran en el Templo grandioso de Jerusalén: tienen prohibido el acceso: La pequeña luz de la estrella los atrae hacia el pequeño pueblo de Belén, lejos de todo centro de poder.

Al llegar, lo único que ven es al "niño con María, su madre". Nada más. Un niño sin esplendor ni poder alguno. Una vida frágil que necesita el cuidado de una madre. Es suficiente para despertar en los magos la adoración.

El relato es desconcertante. A este Dios, escondido en la fragilidad humana, no lo encuentran los que viven instalados en el poder o encerrados en la seguridad religiosa. Se les revela a quienes, guiados por pequeñas luces, buscan incansablemente una esperanza para el ser humano en la ternura y la pobreza de la vida.

José Antonio Pagola

OFRA EN TU INTERIOR

       Hemos visto salir su estrella. Es la primera fase: el encuentro, la llamada, el chispazo, la seducción. Los magos debieron conmoverse al ver salir la estrella. Es la conmoción que sintieron los primeros discípulos que fueron llamados por Jesús. Quiero recordar la expresión de Pedro: “Apártate de mí, que soy un pecador” Es el tiempo de los primeros fervores y los primeros amores. Es la primavera de la vida espiritual.

        Sé, Señor, que la estrella puede ser la familia, la parroquia, la clase, una palabra escuchada y grabada en mi alma. Un testimonio, un pobre, un acontecimiento favorable, un sufrimiento o fracaso, una lectura, una visita… Dios puede manifestarse directamente o puede valerse de muchos signos. Pero si se manifiesta, algo muy grande se enciende en mi alma.

       Una inmensa alegría, que es el fruto de la fidelidad. En cualquier momento vuelve a lucir la estrella, la buena estrella, la fiel estrella. Puede bastar una palabra, como la de Jesús resucitado a la Magdalena. Puede ser un cariñoso reproche. Puede ser una presencia de Dios. Puede ser una bendición o una respuesta a mi llamada. Puede ser una especial providencia o el cumplimiento de mis deseos. Puede ser la palabra de un hermano.

ORACIÓN

•          Qué la luz de Jesucristo, como la luz de la estrella, ilumine a todas las gentes.


•          Para que se multipliquen los testigos del amor de Dios a los hombres, misioneros que sean portadores de salvación, especialmente a los más necesitados. Para que todos los que sufren, los que buscan, los que dudan, los que han perdido la esperanza, vuelvan a encontrar la luz de la estrella.


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“Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.”

8 DE ENERO

En la mayoría de países 7 de Enero.

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Primera Lectura: Isaías 55,1-11

Vengan por agua; escúchenme y vivirán.

Salmo 12

Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.

Segunda lectura: 1 Juan 5,1-4

El Espíritu, el agua y la sangre.

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,7-11

“En aquel tiempo, proclamaba Juan:
-“Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.
Yo os bautizo con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo”
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: -“Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”.

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios

“Juan predicaba, diciendo:
"Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma;
y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección."

REFLEXIÓN

Manifestación Bautismal. Una nueva Epifanía.

            Después de la manifestación de la estrella a los Magos, Dios volvió al silencio. Durante años y años Dios se oculta. Jesús pasó unos treinta años en Nazaret, una vida normal de familia y trabajo. No hay palabras. No hay signos. Hay silencios, hay oración, hay trabajo, hay sencillez, hay familia. Si Juan presentía algo por aquello de la Visitación y sus saltos en el vientre materno, se cansaría de esperar. Lo mismo los pastores de Belén. A Simeón y Ana no les dio tiempo. José y María no tenían prisas, tan contentos de que Jesús estuviera con ellos.

            Juan, efectivamente, se cansó de esperar. Aparece en el desierto y en el río como un terremoto espiritual. Su conciencia le empuja. Dios mismo le empuja a que predique la conversión. Hay un presentimiento. Tiene que hacer algo para adelantar la hora del Mesías. Diríamos que le facilita el terreno.

            Y Jesús sale de su casa, de Nazaret. Él también esperaba su hora, pero no sabe cuándo. Porque él no actúa desde sí ni vive par sí, sino desde y para el Padre.

            Jesús quiere también recibir el bautismo de Juan. Quiere escucharlo, quiere escuchar al que habla con palabras de fuego. Quiere renovarse con el rito bautismal. Quiere estar más cerca de Dios y llenarse más de Él.

En la cola de los pecadores.

            Jesús se llamaría así mismo Hijo del Hombre. Asumía toda la condición humana, su dignidad y sus capacidades, pero también sus llagas y sus miserias. No tiene pecado, es semejante a nosotros en todo, menos en el pecado, pero quiere cargar con los pecados del hombre, “con los pecados del mundo”, diría Juan. Es una imagen reveladora. Cristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

El Dios trinitario.

           Cuando Jesús entró en el agua es uno de los momentos de más ocultamiento de Jesús. ¿Quién podría pensar que era el Mesías, al verlo en la cola de los pecadores, sometiéndose a un bautismo de conversión para el perdón de los pecados? Hasta ahí llegó Jesús.

            Pero cuando sube del agua, se abre el cielo, desciende la gracia, se manifiesta Dios. Una nueva Epifanía, como un anticipo de la Pascua, o del Tabor. Jesús se siente renacer.

            Desciende el Espíritu, como paloma de paz, como ungüento de alegría, como energía de libertad, como fuerza de amor. Jesús sintió que el Espíritu de Dios lo penetraba, lo empapaba, lo llenaba de felicidad, lo resucitaba. Fue como el Pentecostés de Jesús. Una experiencia que marcará su vida. Siempre actuará movido por el Espíritu.

            Esta experiencia de libertad, de perdón y resurrección se extenderá también a los hombres, a ti y a mí. Había asumido su pecado, ahora les devolvía la gracia.

            La voz del Padre. Es como si el Padre quisiera presentar públicamente a su Hijo, una presentación en toda regla, una presentación a la Humanidad: Es mi Hijo amado, es mi predilecto. Es lo que más quiero. Estaba conmigo y os lo entrego. Pero yo estaré con él, porque no puedo dejar de amarle. Es mi Vida. Es todo lo que tengo.

            La voz del Hijo. La palabra del Hijo no podía ser otra que: ¡Abba, Padre! Eco también de la palabra eterna. Una palabra llena de reconocimiento, de confianza, de gratitud y de amor. Sí, Padre. Lo que Tú quieras. Yo para esto he venido para reunir a los hijos dispersos e integrarlos en nuestra Comunión. He venido para dar vida, para dar mi vida, para vencer la muerte. He venido para limpiar el mundo de los espíritus del mal, y rehacer tu obra, para instaurar tu Reino. He venido para que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo.

ENTRA EN TU INTERIOR

Lo mismo que después del Tabor, Jesús tuvo que bajar para acompañar a los hombres, después del Bautismo empezará a servir. La experiencia del Bautismo le ha marcado para el servicio. Ha sido ungido por el Espíritu para servir. Él explicará esta palabra en Nazaret. Siguiendo el texto de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido, me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres…· (Is 4,18).

            Me pregunto, Señor, si me he dado cuenta de que a mí también me marcaron en el Bautismo para el servicio, con una marca indeleble, eterna.

ORA EN TU INTERIOR

         El profeta nos invita a mirar al Siervo de Yahvé. No lleva armas ni alforja. No grita ni vocea. No amenaza ni castiga. No se doblega ni vacila. En sus manos libres levanta la bandera de la justicia. Se alía con la misericordia para abrir los ojos del ciego, curar heridas y enfermedades. Prefiere la misericordia al sacrificio. Se carga de libertad para expulsar demonios y sacar cautivos de la prisión. Es médico de corazones. Trae las mejores noticias para los pobres, que serán sus preferidos. Proclama amnistía de todas las deudas. Inaugura tiempos de bendición y jubileo de gracia.

            Yo sólo quiero, Señor, sentir los dolores y los sufrimientos de mis hermanos como míos. Sentir sus alegrías y sus tristezas, como mías. Yo sólo quiero, Señor, que nadie sea indiferente para mí, que no me haga impermeable al sufrimiento de mis hermanos.

ORACIÓN FINAL

            Manifiesta la luz de tu verdad, de tu amor, a todos los hombres que te busca. Manifiesta tu misericordia a todos los hombres que sufren: que pobres, enfermos y oprimidos por el mal reciban, como el hombre apaleado al borde del camino, el aceite del consuelo y el vino de la esperanza. Renueva en mí, Padre, la gracia del bautismo; que viva de acuerdo con sus exigencias.

Expliquemos el Evangelio a los niños.
Imágenes de Paxi Velasco (FANO)



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