domingo, 4 de febrero de 2018

11 DE FEBRERO: VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)


“Acudió a él un leproso y le suplicó de rodillas:

- Si quieres, puedes limpiarme.

Conmovido, extendió la mano y lo tocó diciendo:

- Quiero, queda limpio.”

11 DE FEBRERO

VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDEINARIO (B)

Primera Lectura: Levítico 13,1-2.44-46

El leproso vivirá solo, fuera del campamento.
Salmo 31

Perdona, Señor, nuestros pecados.

Segunda Lectura: 1 Corintios 10,31-11.1

Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo.

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,40-45

- Si quieres, puedes limpiarme.
Conmovido, extendió la mano y lo tocó diciendo:
- Quiero, queda limpio.
Al momento se le quitó la lepra y quedó limpio. Le regañó y lo sacó fuera en seguida diciéndole:
- ¡Mira, no le digas nada a nadie! En cambio, ve a que te examine el sacerdote y ofrece por tu purificación lo que prescribió Moisés como prueba contra ellos.
Él, cuando salió, se puso a proclamar y a divulgar el mensaje a más y mejor; en consecuencia, Jesús no podía ya entrar manifiestamente en ninguna ciudad; se quedaba fuera, en despoblado, pero acudían a él de todas partes.”

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.”

REFLEXIÓN

La primera lectura es suficientemente expresiva. La lepra era el motivo más radical de marginación. Lo que se entendía por lepra en la antigüedad, no coincide con lo que es hoy esa enfermedad concreta. Más bien se llamaba lepra a toda enfermedad de la piel que se presentara con un aspecto más o menos repugnante.

Sin la garantía de que era Dios el que lo mandaba, no hubiera tenido ningún efecto la prohibición. Por eso todas las normas se presentaban como recibidas de Dios, aunque fueran simplemente preservar de la enfermedad.

 “Se acercó, suplicándole de rodillas”. Esta actitud indica a la vez valentía, porque se atreve a trasgredir la Ley, pero también temor a ser rechazado, precisamente por eso.
“Si quieres... Quiero...” La simplicidad del diálogo esconde una riqueza de significados: Confianza total del leproso, y respuesta que no defrauda...

No le pide que le cure, sino que le limpie. Por tres veces se repite el verbo limpiar, verbo que significa también, purificar, liberar. Nos está lanzando a un significado mucho más profundo del que podía tener a primera vista una curación.

No sólo desaparece la enfermedad, sino que le restituye en su plena condición humana: Le devuelve su condición social, y su integración religiosa. Vuelve a sentir la amistad de Dios, que era el valor supremo para todo buen judío.

“Sintiendo lástima”. La devaluación del significado de la palabra “amor” nos tenía que obligar a buscar conceptos más adecuados para expresar hoy esa realidad.

La acción de Dios se manifiesta a través de los sentimientos humanos. La compasión (padecer con) era ya una de las cualidades de Dios en el Antiguo Testamento. Jesús la hace suya en toda su trayectoria humana. Es una demostración de que para llegar a lo divino no hay que destruir lo humano, sino potenciarlo.

¡Qué poco se habla en nuestro cristianismo de la compasión! Y sin embargo, es la forma más humana de manifestar el amor. Cuando uno siente como suyo el sufrimiento del otro es cuando, de verdad, se le ha hecho próximo.

“Le tocó”. El significado del verbo griego que utiliza Marcos, no es en primer lugar tocar, sino sujetar, atar, enlazar. Este significado nos acerca más a la manera de actuar de Jesús. Quiere decir que no sólo le tocó un instante, sino que mantuvo esa postura durante un tiempo.
Sólo teniendo en cuenta lo que acabamos de decir de la lepra, podemos comprender el profundo significado del gesto. Es suficiente, por sí mismo, para hacer patente la actitud vital de Jesús. No sólo demuestra que está por encima de la Ley cuando se trata del bien de un hombre, sino que, al creer que era una enfermedad contagiosa, demuestra el riesgo personal que Jesús asume.

Lo echó fuera… y cuando salió…” La segunda parte del relato es de una gran importancia. Se supone que estaban en un lugar desértico, sin embargo, el texto griego dice literalmente: lo expulsó fuera, y del leproso dice: cuando salió. Una vez más nos está empujando a una comprensión espiritual.

Jesús no quiere que continúe junto a él y lo despide inmediatamente; eso sí, con el encargo de no contarlo y de presentarse ante el sacerdote. Una vez más, manifiesta Marcos el peligro de que las acciones de Jesús en favor del marginado, fueran mal interpretadas. ¡Qué curioso! Jesús acaba de saltarse la Ley, pero exige al leproso que cumpla lo mandado por Moisés. Hay que estar muy atento para descubrir el significado. Jesús no está nunca contra la Ley, sino contra las injusticias y tropelías que se cometían en nombre de la Ley.

Él mismo tuvo que defenderse de malentendidos, aclarando: “no he venido a abolir la Ley, sino a darle plenitud”. Jesús sólo se salta la Ley cuando le impide estar a favor del hombre. La obligación de presentarse al sacerdote para que certifique la curación, era el único modo que tenía el leproso de recuperar su estatus religioso y social. Sólo los sacerdotes podían certificar una curación.

El evangelio nos dice que las consecuencias de la proclamación de hecho fueron nefastas para Jesús. Si había tocado a un leproso, él mismo se había convertido en apestado. “Y no podía ya entrar abiertamente en ningún pueblo”. Las consecuencias de la divulgación del hecho podían ser nefastas para el leproso. Los sacerdotes podían ponerle dificultades si tenían conocimiento de cómo se había producido la curación. Lo mismo que era el sacerdote el que declaraba impuro al contagiado.

ENTRA EN TU INTERIOR

DIOS ACOGE A LOS «IMPUROS»

De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie.  Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.

A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede curar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios?

Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que sólo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados? 


Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la transgresión iniciada por el leproso. Sólo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».

Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: limpiar el mundo de exclusiones que van contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús.

Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión.

En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a enfermos de sida olvidados por todos. Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.

José Antonio Pagola


ORA EN TU INTERIOR

domingo, 28 de enero de 2018

4 DE FEBRERO: V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)


“Curó a muchos que se encontraban mal con diversas enfermedades y expulsó muchos demonios…”

4 DE FEBRERO

V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

Primera Lectura: Job 7,1-4.6-7

Se me han asignado noches de dolor.

Salmo 146

Alabemos al Señor, nuestro Dios.

Segunda Lectura: 1 Corintios 9,16-19.22-23

¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio!

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,19-39

“En seguida, al salir de la sinagoga, fue a casa de Simón y Andrés, en compañía de Santiago y Juan.
La suegra de Simón yacía en la cama con fiebre. En seguida le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó; se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Caída la tarde, cuando se puso el sol, le fueron llevando a todos los que se encontraban mal y a los endemoniados. La ciudad entera estaba congregada a la puerta. Curó a muchos que se encontraban mal con diversas enfermedades y expulsó muchos demonios; y a los demonios no les permitía decir que sabían quién era.
De mañana, muy oscuro, se levantó y salió; se marchó a despoblado y allí se puso a orar.
Echó tras él Simón, y los que estaban con él. Lo encontraron y le dijeron:
- ¡Todo el mundo te busca!
 Él les respondió:
- Vámonos a otra parte, a las poblaciones cercanas, a predicar también allí, pues para eso he salido.
Fue predicando por las sinagogas de ellos, por toda Galilea, y expulsando los demonios.”

Versión para América Latina extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,
y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros,
y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te andan buscando".
El les respondió: "Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido".
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.”

REFLEXIÓN

El paso de la sinagoga a la casa, y después a la calle, nos dice que Jesús lleva la salvación a todos los lugares en donde se desarrolla la vida y a todas las personas que tienen necesidad de liberación.

Con toda naturalidad se nos habla de la suegra de Pedro, aunque nunca se hable de la esposa. En aquella sociedad era impensable el estado de soltero.

“La cogió de la mano y la levantó. Para decir que la levantó, Marcos emplea, el mismo verbo, con el que designa la resurrección. Está claro el sentido que le quiere dar.

“Se le pasó la fiebre y se puso a servirles”. Jesús cura para que la mujer pueda servir. En el mundo griego, el servicio (diakonía) se consideraba una deshumanización. En las primeras comunidades cristianas, era el signo de seguimiento de Jesús.

El verbo que se utiliza en griego es dihkonei = servía. Los cristianos eligieron precisamente la palabra “diakonía” para expresar el nuevo fundamento de las relaciones humanas en la comunidad. El mismo Jesús dirá que no ha venido a ser servido, sino a servir.

“Al anochecer...” Nos está indicando que los que se admiraban de las palabras y obras de Jesús, no habían superado la dependencia de la Ley, que era la causa de la opresión. Al ponerse el sol terminaba el sábado, y la obligación de descanso. Por lo tanto, ya podían ellos llevar a los enfermos y Jesús curar, sin faltar al primer precepto de la Ley.

“Cura a muchos y expulsa muchos demonios”. Todos buscan a Jesús para ser curados. Aquí debemos hacer una profunda reflexión. En todos los evangelios se comienza con un éxito espectacular de la predicación de Jesús. Más tarde se verá que no les interesa nada más que ese beneficio material de ser atendidos en sus necesidades.

“Se marcha a descampado y allí se puso a orar”. Es muy significativo que en muchos lugares de los cuatro evangelios se diga que Jesús se retiró a orar. "Se levantó de madrugada, se fue a un descampado y allí se puso a orar". "Pasó la noche en oración". "Por la mañana estaba allí sólo".

Es la clave de la vida de Jesús. Descubrir lo que era su Abba para él, fue la clave de su espiritualidad.

El domingo pasado decía el evangelio que hablaba con autoridad, no como los letrados. La clave está en este descubrimiento continuado de la presencia de Dios en él. A pesar de la absorbente actividad, encontraba tiempo para estar a solas consigo mismo. Los evangelios nos dicen que también iba al templo, pero el verdadero encuentro con Dios lo realizaba a solas y en medio de la naturaleza.

 “¡Todo el mundo te busca!” En el relato encontramos tres exageraciones intencionadas: todo el mundo te busca; la población entera; todos los enfermos y poseídos.

Los discípulos están en la misma dinámica que la gente. No quieren que su Maestro pierda la ocasión de afianzar su prestigio y su poder. Pero Jesús sabía muy bien lo que tenía que hacer: “Vámonos a otra parte”. Ha venido para predicar, no para presumir y arrollar con un éxito espectacular.

El evangelio es buena noticia, pero no siempre la buena noticia coincide con lo que la gente espera. Deja entrever que la búsqueda es sólo interés egoísta.

ENTRA EN TU INTERIOR

RETIRARSE A ORAR

En medio de su intensa actividad de profeta itinerante, Jesús cuidó siempre su comunicación con Dios en el silencio y la soledad. Los evangelios han conservado el recuerdo de una costumbre suya que causó honda impresión: Jesús solía retirarse de noche a orar.

El episodio que narra Marcos nos ayuda a conocer lo que significaba la oración para Jesús. La víspera había sido una jornada dura. Jesús «había curado a muchos enfermos». El éxito había sido muy grande. Cafarnaúm estaba conmocionada: «La población entera se agolpaba» en torno a Jesús. Todo el mundo hablaba de él.

Esa misma noche, «de madrugada», entre las tres y las seis de la mañana, Jesús se levanta y, sin avisar a sus discípulos, se retira al descampado. «Allí se puso a orar». Necesita estar a solas con su Padre. No quiere dejarse aturdir por el éxito. Sólo busca la voluntad del Padre: conocer bien el camino que ha de recorrer.


Sorprendidos por su ausencia, Simón y sus compañeros corren a buscarlo. No dudan en interrumpir su diálogo con Dios. Sólo quieren retenerlo: «Todo el mundo te busca». Pero Jesús no se deja programar desde fuera. Sólo piensa en el proyecto de su Padre. Nada ni nadie lo apartará de su camino.

No tiene ningún interés en quedarse a disfrutar de su éxito en Cafarnaúm. No cederá ante el entusiasmo popular. Hay aldeas que todavía no han escuchado la Buena Noticia de Dios: «Vamos… para predicar también allí».

Uno de los rasgos más positivos en el cristianismo contemporáneo es ver cómo se va despertando la necesidad de cuidar más la comunicación con Dios, el silencio y la meditación. Los cristianos más lúcidos y responsables quieren arrastrar a la Iglesia de hoy a vivir de manera más contemplativa.

Es urgente. Los cristianos, por lo general, ya no sabemos estar a solas con el Padre. Los teólogos, predicadores y catequistas hablamos mucho de Dios, pero hablamos poco con él. La costumbre de Jesús se olvidó hace mucho tiempo. En las parroquias se hacen reuniones de trabajo, pero no sabemos retirarnos para descansar en la presencia de Dios y llenarnos de su paz.

Cada vez somos menos para hacer más cosas. Nuestro riesgo es caer en el activismo, el desgaste y el vacío interior. Sin embargo, nuestro problema no es tener muchos problemas, sino tener la fuerza espiritual necesaria para enfrentarnos a ellos.

José Antonio Pagola

ORA EN TU INTERIOR

La solución al problema vital del hombre no puede venir de fuera, la tenemos que encontrar dentro. Sólo un conocimiento de lo hondo del ser nos descubrirá lo que somos. El hombre tiene que aceptar sus limitaciones. Pero tiene que descubrir que esas limitaciones no le impiden alcanzar su plenitud. Conocerme a mí mismo es conocer a Dios como base y fundamento de mi propio ser. Ser fiel a sí mismo es la única manera de ser fiel a Dios.

ORACIÓN

            Señor Dios, que quisiste hacernos partícipes de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir del tal manera, que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo.

Expliquemos el Evangelio a los niños.

Imágenes de Paxi Velasco FANO


martes, 23 de enero de 2018

28 DE ENERO: IV DOMINGO ORDINARIO (B)


- ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo.

Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

28 DE ENERO

IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

Primera Lectura: Deuteronomio 18,15-20

Les daré un profeta y pondré mis palabras en su boca.

Salmo 94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Segunda Lectura: 1 Corintios 7,32-35

La mujer soltera se preocupa de las cosas del Señor

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,21-28

"En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
- ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de ¨Dios.
Jesús lo increpó:
-Cállate y sal de él.
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
- ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo.
Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea".

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Entraron en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.”

REFLEXIÓN

Recuerdo el tiempo, en el que la mayor parte de las gentes llevábamos los mismos horarios de trabajo, de colegio, de tiempo libre; a cualquier hora podíamos encontrarnos en la calle o en los lugares preparados para ello, como parques y plazas. Este tiempo es complicado, es complicado incluso encontrar un día y una hora para poder juntarnos y hacer una reunión, o quedar para celebrar un cumpleaños o para realizar una convivencia. Cada cual llevamos nuestro ritmo y nuestras rutinas, y somos pobres, muy pobres, al no poder disponer de tiempo para la familia y los amigos.

¿Qué está pasando? ¿A quién le interesa que esto funcione así? ¿Alguien sale beneficiado de este ritmo de vida? ¿Somos conscientes de lo que perdemos y de lo que ganamos viviendo de esta manera? ¿Y de lo que pierden o ganan los que están a nuestro alrededor?

Son importantes los encuentros, y a Jesús le gustan los encuentros. Nos encontramos hoy en la sinagoga de Cafarnaúm. Y hoy ocurrirá algo grande. La emoción será extraordinaria.

En la sinagoga Jesús enseña y actúa. En seguida los que escuchan quedan sorprendidos por la manera de enseñar. Llega más y mejor a las personas y lo que dice es convincente. El mensaje de Jesús es nuevo, fresco, llega al corazón. La monotonía y el aburrimiento no existen para él. Habla, se hace escuchar, convence y emociona. su pedagogía no es la de los maestros de la Ley. Además, habla con autoridad. ¡Qué maestro!

Todos están atentos. Las palabras de Jesús llegan al corazón de los oyentes. ¡Son palabras auténticas! No son palabras vacías. Son coherentes con su vida; su mensaje va acompañado por su testimonio y por los hechos. La autoridad de Jesús hace crecer la ilusión en el corazón de aquellos que le escuchan. No quiere dominar, no los carga con leyes. viene a dar vida. Anima a las personas. Los quiere librar de lastres inútiles.

La autoridad de Jesús es provocativa. El mal y el espíritu del mal no pueden resistir la palabra salvadora del Maestro. Y la reacción negativa no se hace esperar. El espíritu del mal no puede contenerse ante una claridad tan luminosa. La tiniebla rechaza la luz. Por eso el poseído estalla con violencia: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros?". Aquí vemos el poder de Jesús. Él ha venido a destruir el mal y a liberar a las personas. ¡Qué emoción había en la sinagoga! Pero Jesús no tiembla. Su autoridad destructora del mal se hace más manifiesta y enérgica: "Cállate y sal de él". Son unos momentos de fuerte tensión. La comunidad aguanta la respiración. Profunda emoción y silencio absoluto. ¿Qué sucederá? La fuerza de Jesús y su autoridad liberan a aquel pobre hombre atrapado por el espíritu del mal. Y, en medio de aquella situación tan tensa el mal de aquel hombre sale con violencia y gritando.

De nuevo el pueblo proclama que Jesús enseña con autoridad una doctrina nueva. ¡Esto es fascinante! Los espíritus malos no pueden resistir su autoridad y su magisterio. Él transforma a las personas y las libera.

Dejémonos penetrar por la Palabra de Dios y por la alegría de creer en Jesús. Esta fuerza de Jesús en nuestra vida ha de ser capaz de transformarnos para poder comunicar de palabra y con hechos nuestra profunda convicción cristiana.

Seguro que en todas las casas de Cafarnaúm los hechos de aquel sábado son objeto de comentario. Y todos se explican los detalles. Al ser sábado no pueden salir de casa e ir al encuentro de Jesús, ya que la distancia que se puede caminar es limitada en día festivo hasta la puesta del sol. El evangelio de hoy ni agota la jornada de Jesús. Seguirá el próximo domingo con el almuerzo en casa de Pedro y la curación de su suegra y después, al anochecer, todos saldrán de casa e irán al encuentro de Jesús. Así lo comentaremos dentro de una semana.

ENTRA EN TU INTERIOR

UN ENSEÑAR NUEVO

El episodio es sorprendente y sobrecogedor. Todo ocurre en la «sinagoga», el lugar donde se enseña oficialmente la Ley, tal como es interpretada por los maestros autorizados. Sucede en «sábado», el día en que los judíos observantes se reúnen para escuchar el comentario de sus dirigentes. Es en este marco donde Jesús comienza por vez primera a «enseñar».

Nada se dice del contenido de sus palabras. No es eso lo que aquí interesa, sino el impacto que produce su intervención. Jesús provoca asombro y admiración. La gente capta en él algo especial que no encuentra en sus maestros religiosos: Jesús «no enseña como los escribas, sino con autoridad».

Los letrados enseñan en nombre de la institución. Se atienen a las tradiciones. Citan una y otra vez a maestros ilustres del pasado. Su autoridad proviene de su función de interpretar oficialmente la Ley. La autoridad de Jesús es diferente. No viene de la institución. No se basa en la tradición. Tiene otra fuente. Está lleno del Espíritu vivificador de Dios.

Lo van a poder comprobar enseguida. De forma inesperada, un poseído interrumpe a gritos su enseñanza. No la puede soportar. Está aterrorizado: «¿Has venido a acabar con nosotros?» Aquel hombre se sentía bien al escuchar la enseñanza de los escribas. ¿Por qué se siente ahora amenazado?

Jesús no viene a destruir a nadie. Precisamente su «autoridad» está en dar vida a las personas. Su enseñanza humaniza y libera de esclavitudes. Sus palabras invitan a confiar en Dios. Su mensaje es la mejor noticia que puede escuchar aquel hombre atormentado interiormente. Cuando Jesús lo cura, la gente exclama: «este enseñar con autoridad es nuevo».

Los sondeos indican que la palabra de la Iglesia está perdiendo autoridad y credibilidad. No basta hablar de manera autoritaria para anunciar la Buena Noticia de Dios. No es suficiente transmitir correctamente la tradición para abrir los corazones a la alegría de la fe. Lo que necesitamos urgentemente es un «enseñar nuevo».

No somos «escribas», sino discípulos de Jesús. Hemos de comunicar su mensaje, no nuestras tradiciones. Hemos de enseñar curando la vida, no adoctrinando las mentes. Hemos de anunciar su Espíritu, no nuestras teologías.

José Antonio Pagola

ORA EN TU INTERIOR

En la celebración eucarística, seguro que nos sentiremos también impresionados y conmovidos por la palabra y la acción de Jesús. Él, también hoy, como siempre, nos preside y se hace presente en la eucaristía. Deseémoslo con ardor y abrámosle nuestro corazón y, entusiasmados, sigamos la fiesta con la profesión de nuestra fe, diciéndole que queremos amarlo y seguirlo siempre.

ORACIÓN

            Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad.

Expliquemos el Evangelio a los niños.

Imágenes de Paxi Velasco (FANO)


Imagen para colorear.


lunes, 15 de enero de 2018

21 DE ENERO: III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)


“Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios.

Convertíos y creed en el Evangelio”

21 DE ENERO

III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Primera Lectura: Jonás 3,1-5.10

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida.

Salmo 24

Señor, enséñame tus caminos.

Segunda Lectura: 1 Corintios 7,29-31

La representación de este mundo se termina.

EVANGELIO DEL DÍA

Marcos 1,14-20

“Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el evangelio”. Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago, Jesús les dijo: “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zabedeo en su barca con los jornaleros y se fueron con él”.

Versión para América Latina, extraída de la Biblia del Pueblo de Dios.

“Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.

Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.”

REFLEXIÓN

            La Palabra fue silencio durante años. En Palestina se oía más la voz poderosa de Juan, el profeta que venía del desierto. Pero la suerte de los profetas es arriesgada. Y Juan fue arrestado por Herodes.

         Es entonces cuando Jesús sintió la urgencia de continuar la predicación de Juan. Y marchó a galilea. Desde esta insignificante región, el atril del mundo, la Palabra empezó a dar buenas noticias. Y llegan hasta nosotros. ¿No las has escuchado en tu corazón?

            Empezó a hablar con palabras que tienen eco profético, especialmente el del Bautista:

•          Se ha cumplido el plazo.

•          Está cerca el Reino de Dios.

•          Convertíos y creed en la Buena Noticia.

El plazo:

            Jonás hablaba de cuarenta días. La intención del profeta era de amenaza, Juan hablaba de la cercanía del Mesías. Su intención era de penitencia y preparación.

            Jesús habla del plazo cumplido para el tiempo de la gracia. Más tarde diría: El Plazo es ¡ya!, el Plazo es ¡Hoy!

Está cerca el Reino de Dios:

            Enseguida diría: “El Reino de Dios está entre vosotros” (Lc 17,21).

            El Reino de Dios es el núcleo de toda la predicación de Jesús. Los reinos de la tierra son tiránicos, pero el Reino de Dios es salvador y liberador.

            Si Dios reina, todo será nuevo. Ya no habrá injusticia ni miserias. Dios lo llenará todo de luz y de alegría. Y Dios estará con nosotros. ¿Qué podremos temer?

Convertíos y creed en la Buena Noticia:

            La conversión no es cosa de hacer penitencias, sino de creer la Buena Noticia. Convertirse es creer, abrirse a Dios, ponerse en sus manos. Creed que Dios está cerca, que Dios está aquí.

            Convertíos de la codicia a la confianza en Dios.

            Convertíos de la soberbia a la humildad.

            Convertíos de los egoísmos a la vida fraternal, como hijos de Dios.

ENTRA EN TU INTERIOR

IR DETRÁS DE JESÚS

Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios». Según Marcos, no enseña propiamente una doctrina para que sus discípulos la aprendan y difundan correctamente. Jesús anuncia un acontecimiento que está ya ocurriendo. Él lo está ya viviendo y quiere compartir su experiencia con todos.

Marcos resume así su mensaje: «Se ha cumplido el plazo»: ya no hay que mirar hacia atrás. «Está cerca el reino de Dios»: pues quiere construir un mundo más humano. «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.

Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser cristiano no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?

Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.

Éste podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.

José Antonio Pagola

ORA EN TU INTERIOR

            Padre de la misericordia, abre tu corazón a nuestras necesidades. Te decimos.: Tú eres nuestro Padre.

•          Que no falten testigos y profetas de la Palabra de Dios.

•          Que en todos los niveles, eclesiales y sociales, se promueva la conciencia del cambio, convirtiéndonos de la corrupción, el inmovilismo y los apegos a una vida según Dios.

•          Para que se desarrolle entre los cristianos el movimiento ecuménico, dando pasos hacia la unidad.

•          Por todos nosotros, para que seamos capaces de convertirnos de nuestros prejuicios y resentimientos y progresemos en la unidad, empezando por nuestras familias y comunidades.

ORACIÓN

            Señor, hoy quiero darte gracias de corazón por tu constante perdón de mis continuos pecados de palabra y de obra. Que tu Espíritu me guíe por el camino de la vida y yo me deje guiar, hasta que mi corazón y mi vida sean reflejo de la tuya. Dando la espalda a los espíritus inmundos que me llevan a la muerte, quiero con toda mi alma que mi vida se mueva según los impulsos de tu Espíritu.

Expliquemos el Evangelio a los niños.

Imágenes de Paxi Velasco (FANO)

           

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